¿Qué es el Apego?

Si decimos que el ser humano al nacer necesita que sus necesidades básicas sean cubiertas, seguramente nos venga a la cabeza que el bebé necesita que le den  comida, le mantengan limpio, esté protegido ante posibles peligros ya sean reales o imaginados… sin embargo, en lo referente a crear vínculos afectivos quizá no reparemos porque lo damos por supuesto.

Y son una necesidad tan vital que de ellos depende en gran mayoría el posible aislamiento o carencia emocional del niño en sus etapas posteriores.

No podemos olvidar que la relación más importante que el niño establece en su vida es el apego a su madre, y de un apego saludable se construyen las experencias de vínculo que irá repitiendo a lo largo de su vida.

Estos vínculos afectivos es lo que se llama APEGO y no son otra cosa que el lazo emocional que el niño crea con sus padres, de forma especial (como ya hemos dicho) con su madre, y le proporciona desde que nace la seguridad emocional que precisa para su posterior desarrollo.

Es por lo tanto fundamental proporcionar seguridad afectiva al nño,  ya que desde muy pequeño percibe, qu los padres no solo están a su lado para satisfacer sus caprichos, sino -y eso es lo realmente importante- para ayudarle a crecer.

El apego se manifiesta a través de una serie de conductas que son fácilmente reconocibles:

  • La llamada: bien sea mediante el lloro, la sonrisa o el balbuceo.
  • El contacto táctil.
  • El seguimiento visual o auditivo de la figura de apego.
  • La aproximación motriz.

Imagen de Apego  El momento en el cual el vínculo afectivo es más fuerte suele ser a los dos años y en muchos casos coincide con el momento de entrar los niños a formar parte de la vida escolar.

El niño deja la compañía exclusiva de la madre para formar parte de un grupo de iguales donde él es uno más y en ciertos casos le produce un desasosiego que traslada a la madre ya que manifestará su desacuerdo en el momento de la entrada al aula con lloros, pataletas… ya que el niño vive la marcha de su madre como una ausencia definitiva.

Es recomendable por lo tanto, y así lo hacen en las escuelas infantiles y guarderías tener un “período de adaptación” durante el cual los niños van aumentando progresivamente el tiempo de permanencia en el centro.

          “El éxito de nuestros hijos en un futuro no se medirá por lo que les hemos dado materialmente, sino por la intensidad y calidad de las relaciones afectivas que hemos sido capaces de construir con ellos desde la infancia.”

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